ARTICULO EN EL DIARIO LA NACION - ACTO HOMENAJE AL CNL. LARRABURE
Por CELTYV | 20 Agosto, 2008
La Nación - Derechos Humanos
Denuncian un homenaje a los asesinos del coronel Larrabure
El hijo de la víctima cuestionó que figuren sus nombres en el Parque de la Memoria
Por José Ignacio Sbrocco
De la Redacción de LA NACION
Arturo Larrabure, hijo del coronel Argentino del Valle Larrabure, denunció que los militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) acusados de secuestrar y asesinar a su padre en 1975, son homenajeados en el Parque de la Memoria.
“Es una falta de justicia que los terroristas tengan un monumento; pero es lo que estamos viviendo”, se lamentó Larrabure, en diálogo telefónico con LA NACION desde Tres Arroyos.
Según su denuncia, confirmada por LA NACION en una recorrida por el predio ubicado en la orilla del Río de la Plata, entre los nombres de los militantes desaparecidos y asesinados entre 1974 y 1983 figuran los de Amorosa Brunet de González, sus hijas Ruth y Estrella, y Héctor Vitantonio, novio de Estrella, caídos en 1976. Ellos fueron señalados como los carceleros de Larrabure. También está el de Mario Eugenio Pettigiani, quien, para la Justicia, fue el entregador que facilitó al ERP la toma de la fábrica militar de Villa María, donde secuestraron a Larrabure.
Entre los cuatro paredones hay 30 mil ladrillos para las inscripciones de los desaparecidos. Actualmente hay más de 8 mil identificados en el “monumento a las víctimas del terrorismo de Estado”. La comisión Promonumento organizó que los nombres estuvieran ordenados según la fecha de desaparición o muerte. “Se comenzó en 1974 [dos años antes del golpe militar] porque estaba la Triple A”, justificó uno de los guías del predio.
Cuando Larrabure supo que en el monumento estaban los nombres de los asesinos de su padre, le pidió a su abogado, Javier Vigo Leguizamón, que presentara un pedido de “pronto despacho” para que el juez federal de Rosario Marcelo Bailaque, a cargo de una causa iniciada el año pasado para investigar la muerte de Larrabure, resuelva las nulidades pendientes desde hace seis meses.
El expediente
En ese expediente, el fiscal general Claudio Palacín dictaminó que el crimen de Larrabure es de “lesa humanidad” y se cometió en el marco de “un conflicto armado”. Sin referirse a la cuestión de fondo (si se trata de un caso de lesa humanidad), Bailaque rechazó ayer los planteos de nulidad contra ese dictamen de Palacín, por lo cual la causa sigue abierta.
Argentino del Valle Larrabure fue secuestrado el 2 de agosto de 1974 en la fábrica militar de Villa María, Córdoba. Fue encontrado muerto luego de 372 días de cautiverio. “Su cadáver presentaba 47 kilos menos y signos evidentes de haber sido torturado mediante pasajes de corriente eléctrica”, recordó su hijo. El relató en su libro Un canto a la patria que Amorosa Brunet de González y sus hijas y su yerno fueron muertos durante un enfrentamiento con fuerzas militares el 5 de octubre de 1976.
El Parque de la Memoria fue inaugurado el 7 de noviembre último por el entonces presidente Néstor Kirchner y su esposa Cristina Kirchner. Al acto había asistido el entonces jefe de gobierno porteño, Jorge Telerman. Para que el parque funcione a pleno habrá que esperar entre 6 y 12 meses más, según reconocieron los guías, porque aún no están concluidas todas las obras.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1041847
Publicado jueves 21 de agosto de 2008
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ACTO HOMENAJE - Sus compañeros de la Promoción 82 lo recordarán el próximo sábado 23 de agosto ante un nuevo aniversario de su secuestro, martirio y asesinato por terroristas del ERP - Ejército Revolucionario del Pueblo.
El homenaje se realizará frente al busto que lo recuerda, en la Avda. del Libertador y Agote, Capital Federal, el día 23 de agosto a las 11 hs.
CELTYV a través de su Vicepresidente, Arturo Larrabure, invita a todos a concurrir y difundir esta convocatoria.
Tópicos: Agenda y eventos, Prensa | 7 comentarios »
DERECHOS HUMANOS, OTRA PARTE DE LA HISTORIA
Por CELTYV | 1 Agosto, 2008
Por Victoria Villarruel
Para LA NACION
Un 1° de agosto, durante la noche y mientras la gente dormía, una poderosa bomba explotó en el corazón de Barrio Norte. Dos edificios fueron el centro de la locura terrorista, que ese día eligió una zona densamente poblada para infligir el mayor daño posible a una familia y a todos aquellos que vivieran cerca.
El atentado quedó en la memoria de la sociedad con nombre propio, ya que se lo conoce como el atentado a Paula Lambruschini, por ser ella, una adolescente de 15 años, la primera víctima fatal.
Esa madrugada Paula dormía. Se había acostado pensando en el colegio y en las tareas que debía entregar durante la mañana. Margarita, una vecina de 82 años, también estaba descansando. Ricardo otro vecino, dormía. El barrio estaba en silencio. Los tres no despertaron jamás. Una bomba depositada por la organización Montoneros terminó con sus vidas, sus aspiraciones y aplastó sus derechos humanos.
Los vecinos despertaron entre escombros, con vidrios rotos en sus camas. Los gritos desgarradores y el llanto se apoderaron de esa cuadra, que supo ser tranquila y que se había convertido en un escenario de la guerra. Pacheco de Melo entre Ayacucho y Junín se llenó de humo, sangre, escombros y automóviles destruidos. Dos edificios resultaron estructuralmente inestables y debieron ser demolidos.
Hace treinta años, Paula Lambruschini dejó de ser una adolescente llena de promesas para convertirse en una víctima del terrorismo. En ese mismo instante, la acompañaron Margarita Obarrio de Vila y Ricardo Alvarez, ciudadanos inocentes como todos los que fueron agredidos por las organizaciones terroristas responsables de más de 21.600 atentados.
Ese 1° de agosto comenzó el digno y silencioso dolor de varias familias que perdieron a sus seres queridos, que sufrieron heridas o perdieron sus bienes. Esperaron que el Estado les reconociera sus derechos humanos pero, lamentablemente, a más de 30 años de estos terribles sucesos, el Estado está empeñado en mostrar sólo una porción de la historia, ignorando a quienes como Paula, Margarita, Ricardo y tantos miles más, no optaron por el camino de las armas para obtener el poder. Sin embargo, la obligación primigenia del Estado de proteger a sus ciudadanos miembros de la población civil y no combatiente, se encontraría guiada por intereses e ideologías que impiden la Justicia en la Argentina para aquellos que fueron víctimas del accionar terrorista.
En los últimos lustros, el movimiento de los derechos humanos ha evitado deliberadamente asistir y proteger a las víctimas del terrorismo. En estos años, el Estado ha dictado varias leyes de reparación y diversos beneficios para los ex combatientes de las organizaciones armadas y sus familiares. Pero lo más lamentable es que se ha reescrito la historia reciente de los argentinos y en ella no existen Paula, Margarita o Ricardo. Es un relato donde los victimarios devienen en víctimas y, como tales, gozan de la impunidad que otorga el silenciamiento obligatorio al que están destinados estos miles de argentinos y extranjeros. Parecería que la sociedad aún no reparó detenidamente en el hecho de que los terroristas, antes de ser damnificados, fueron verdugos de la sociedad civil, pues ser ex terrorista no es lo mismo que ser víctima del terrorismo, aunque les asistan los correspondientes derechos humanos para aquellos que quebrantan el orden público.
Es una historia que, ante la reapertura de una causa judicial, como la Causa Larrabure, da origen a la resolución 158/07, por la cual se ordenó a los fiscales excluir de la categoría de crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra a los asesinatos, secuestros y torturas realizados por la guerrilla. Su autor fue el procurador general de la Nación y ex ministro del Interior durante el gobierno de Cámpora, Esteban Righi, un funcionario que al menos debería haberse excusado por su participación en la firma de la generosa amnistía a los terroristas en 1973. O el fallo de la jueza Servini de Cubría sobre un dictamen del fiscal Berlanda, que sobreseyó a reconocidos combatientes montoneros, acusados de integrar la célula que puso la bomba en el comedor de la Policía Federal, donde perdieron la vida 24 argentinos y más de 60 resultaron heridos, bajo la excusa de que no fue un delito de lesa humanidad y, por ende, estaba prescripto.
Todas estas acciones de los tres poderes del Estado parecen apuntar al otorgamiento de impunidad para los culpables de aberraciones como las que se cometieron contra Paula Lambruschini, Margarita Obarrio de Vila y Ricardo Alvarez, negando lo que el Estatuto de Roma, ratificado por la Argentina, establece respecto de los delitos de lesa humanidad.
Las víctimas del terrorismo no reclaman venganza, no cortan calles ni hacen escraches, no ocupan cargos públicos, no pontifican. Sólo quieren verdad, justicia, reparación y paz, para poder vivir en un país donde la impunidad no se muestre por televisión, donde el rostro del terror no sea vocero interesado de los derechos humanos, donde quienes tienen sus manos manchadas de sangre respondan ante la sociedad por los crímenes cometidos.
A treinta años del asesinato de estos tres inocentes, la Argentina no es defensora de los derechos humanos, ni está a la vanguardia del respeto de los mismos; sólo ha trucado las armas por la acción política y judicial, que siguen impidiendo a las víctimas del terrorismo el goce de sus derechos.
La autora es abogada, presidenta del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1035305#lectores
Flash Informativo en C5N recordando el atentado terrorista
El miércoles 6 de agosto, la titular de CELTYV, fue entrevistada en el programa de Natalio Aides “Radiomañana“, que se emite por Radio Sudamericana, de la Ciudad de Corrientes, para aportar la opinión de las víctimas del terrorismo y hablar sobre la situación actual. Por la noche, fue entrevistada en el programa radial “Dialogando” por la misma emisora radial.
Tópicos: Prensa | 1 comentario »
Víctima del Terrorismo: PATRICIA GAY
Por CELTYV | 27 Julio, 2008
Patricia era hija de Camilo e Ilda y fue testigo con su hermano del asesinato de sus padres, el 19 de enero de 1974, cuando el Ejército Revolucionario del Pueblo atacó el Regimiento de Azul.
A los 14 años vió a sus padres morir salvajemente asesinados. Nunca pudo recuperarse de esta terrible experiencia.
Se suicidó a los 33 años, el 5 de octubre de 1993.
El crimen de sus padres, continúa impune. El Estado jamás se ocupó de Patricia.
¿La conoció? Envíenos su anécdota, para que podamos agregarla. info@victimasdeargentina.org
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